La isla de la Cartuja, como se denomina esta área de la ciudad, se desarrolló precipitadamente con motivo de la Expo’92 en forma de numerosos pabellones, en un terreno donde únicamente existía el antiguo monasterio. Desde entonces, y pese al funcionamiento diario de algunos de los espacios, las calles siguen siendo escenarios vacíos, una ciudad preparada para ser habitada.
Aún en 2017, cuando se cumple el 25 aniversario de la Exposición Universal, en La Cartuja sigue sin existir una sola vivienda. Desde esta propuesta y bajo el lema Habitar un espacio dentro de otro espacio, se reivindica, desde una perspectiva respetuosa con el medio y el patrimonio, devolver el uso residencial a este territorio comenzando desde su corazón, el monasterio.
En este sentido, se propone construir en torno a una nave preexistente una serie de habitáculos en forma de nuevo claustro con el fin de alojar temporalmente a artistas y jóvenes creadores en los jardines del CAAC. Una construcción con materiales sostenibles y mínimo impacto una nueva vivienda para jóvenes que busca fomentar una mejor conciliación entre el trabajo, la vida personal y las relaciones sociales; así como una nueva relación con esta área de la ciudad.


