El apartamento se encuentra situado en el barrio de Quinta das Conchas en Lisboa, en un bloque construido en los años 80, bajo un concepto erróneo de bienestar, basado más en fabricar viviendas de gran superficie que en lograr sus mejores cualidades espaciales. La joven familia que se muda al apartamento busca tener otro tipo de
experiencia y acuden a Miguel Marcelino para proyectar su reforma.
Respetando las limitaciones tanto económicas como espaciales, el proyecto plantea como principal actuación la nueva conexión entre cocina y sala de estar, espacios anteriormente totalmente independientes. Con esta operación ambas estancias ganan luz, además de mejorar la practicidad de los recorridos de la vivienda. La cocina
comienza a funcionar como foco social y se generan espacios intermedios de uso ambiguo. Se reforman integralmente baños; además de puertas, solería y armarios que son repensados con el objetivo de ganar en una experiencia más fluida en el apartamento.






